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Mi Vida Positiva: 20 con VIH

"Mi reacción no fue de tristeza ni alegría, más bien de ya me lo esperaba. La tristeza fue de haber perdido a la persona que yo más quería, vi como murió, vi como lo trataron... eso fue lo triste, eso despertó en mi una reacción de no, yo no quiero que la gente me vea así, que los doctores me traten así, si hay manera de luchar yo voy a pelear.”



El VIH/SIDA no es lo que antes era, ya no es una condena a muerte, “me siento orgulloso de que siempre he luchado y siempre estoy tratando de ganarle la batalla a esto,” nos dice Ezequiel,  “ y hasta ahorita la he ganado año con año. Quiero que la gente que está viviendo con esto o que se acaba de enterar luche, que no se deje caer. No es una condena de muerte, es algo más allá de eso. Quiero que se den cuenta de que nada está perdido, al contrario, llevando un tratamiento me siento muy bien.”



Quizá lo conozcas como Luis, nos dice es su “nombre artístico,” o como Ezequiel, y probablemente lo hayas visto en el club. Ezequiel es un chico amable, con una sonrisa amistosa, algo callado en grupos grandes pero dispuesto a alzar la voz cuando es necesario, como hoy. Cuando cumple 19 años, después de una larga depresión por el fallecimiento de su pareja, Ezequiel decide compartir con su familia sobre su estatus de VIH, pero primero debe salir del closet.



La Familia Reacciona
“Lo más difícil fue cuando mi mamá se enteró, fue un golpe muy duro para ella y para mí. Pero con el tiempo todas las heridas han sanado. Después de que mi pareja murió mi familia me hizo preguntas... A los 17 años me quedé callado muchas cosas, no dije por qué mi pareja murió. Al salir del closet mi familia comenzó a pensar muchas cosas: si él es gay y estuvo con este muchacho entonces ¿Qué pasa con él? Fue un tremendo golpe.


Mi familia trató de encontrar culpables, más mi mamá, pero con el tiempo pues yo le hice entender que no hay ningún culpable. Yo quise mucho a Rogelio, nunca le he guardado ningún resentimiento, él no me cuidó pero yo tampoco le exigí ni me cuidé sabiendo que podría tener una infección.


Mi familia aceptó que yo fuera gay y tuviera VIH aunque se pusieron muy tristes, a mi mamá lo que más la entristecía fue lo del VIH. Pero hablé con ella, si tú estás triste me vas a hacer triste a mí y esa tristeza me afecta el sistema inmunológico. Mi mamá entendió eso muy rápido y le echó ganas, eso me emocionó y el verla motivada me ha ayudado a mí. Mi mamá ya entendió que no me voy a morir por el VIH sino de otra cosa.”



Ezequiel le pide a los familiares “si los chavos o chavas le han contado a sus familiares y la familia sabe, infórmense, apóyenlos mucho, háganlos sentir bien tratándolos como a cualquier otra persona.”



En Busca de una Vida Mejor
Ezequiel es originario de la Ciudad de México, y el 26 de Agosto es su cumpleaños, con 37 años de edad, mucho ha cambiado desde que tenía 17, pero su pasión por la vida sigue mas fuerte que nunca.
“Me vine a Estados Unidos no tanto por necesidad sino para ver si el tratamiento y los doctores eran mejores acá. Y en lo personal sí lo han sido. Encontré una fundación que me ha ayudado mucho, un excelente doctor y una manejadora de caso que también es muy buena gente. En general mi vida ha sido buena, no excelente, tu sabes, cuando uno no tiene papeles es difícil establecerse en un buen trabajo, a veces tiene uno que conformarse con lo que haya.”



Le pregunto a Ezequiel qué lo ha motivado estos veinte años a no darse por vencido y rápidamente me contesta, “he visto a mucha gente enferma, he visto morir gente... la discriminación, el estigma y el rechazo, eso es lo que me motiva. Este amiguito que yo tengo viviendo en la sangre no me va a vencer, con los tratamientos yo le estoy ganando. Yo no quiero hacer sentir mal a mi familia, no quiero que ellos vean lo que yo vi, el cómo termina la gente sin tratamiento. Voy a morirme, pero no de eso.”



El VIH/SIDA es una enfermedad crónica, pero muchas personas tienen ideas equivocadas, por ignorancia y por prejuicio sobre esta enfermedad, “En México es difícil cambiar la percepción de la gente, el gobierno ha tratado, y aunque yo no he estado allá desde hace 9 años mi familia me cuenta. Y no es solo la gente, sino también los doctores, a mí un doctor del IMSS me dijo, yo no sé  porque buscas medicina si te vas a morir. Y se supone que un doctor sabe. Pero también me encontré gente muy linda, la jefa de enfermeras del mismo lugar se portó muy bien, juntos intentamos hacer un grupo de apoyo. Han habido muchos avances médicos. En el ’96 me tenía que tomar 22 pastillas al día, y era difícil para mi porque yo me sentía bien, no veía la necesidad. Ahora sólo 5 al día.”

Aaron y Meth

Vivir con el VIH/SIDA

Le pregunto a Ezequiel si el VIH/SIDA ha traído cosas positivas a su vida, “Te hace ser un mejor humano, entender mejor a las personas, el saber que puedes ayudar a otros. Lo más bonito es que me ha hecho ser mas responsable conmigo mismo... que aquí estoy, no ha pasado nada en 20 años.” Ezequiel tiene un consejo para aquellos que el día de hoy también viven con VIH/SIDA, “No se queden solos, he recibido mucha ayuda de la Fundación y en la clínica [1A], si me hubiera quedado en México, igual y no tuviera veinte años viviendo sobre la tierra. Hay gente que nos apoya mucho, muy solidarios, en el camino me he encontrado de todo, amigos malos y amigos buenos... Platiquen con alguien, si sienten mucha confianza pues con la familia. Sientes que se te libra algo al sentir el apoyo de alguien.” Y para los amigos de personas que viven con el VIH Ezequiel les dice “que los apoyen, si la persona les ha confesado y les pide que no le digan a

nadie pues que cumplan, mucha gente riega el chisme. No se alejen de sus amigos, a veces al principio dicen que los apoyan y que van a estar con ellos pero al final se alejan.”

Amor y Sexo
Ezequiel tenía 15 años cuando conoció a Rogelio, y no duda al decirme que Rogelio fue el amor de su vida. “Con el perdí mi virginidad, fue mi primer pareja. Parejas parejas sólo he tenido tres... cuando cumplí 17 años mi papá y mi mamá se dejaron, yo dije no quiero irme ni con melón ni con sandía, Rogelio me dijo que me fuera a vivir con él y no me dijo dos veces. Si él no se hubiera ido yo estoy seguro de que seguiría con él. Me dio momentos muy bonitos, sus razones tendría para no decirme [sobre su estatus de VIH].”

¿Y el amor después del ’94? “esta enfermedad no ha matado mis sentimientos, al contrario, me hace sentir mas intensamente. He sido muy cuidadoso en esas cosas, esta enfermedad ataca el sistema inmunológico, si me siento triste pues afecta mi sistema inmunológico.... yo soy cuidadoso, no quiero andar triste y llorando... La última vez que me enamoré fue... así enamorarme enamorarme, ya tiene mucho. Quisiera enamorarme pero no encuentro a alguien, no soy chico fácil, ja ja.”

¿Y tu vida sexual? “Por muchos años yo no tuve relaciones, me daba miedo infectar a alguien, pero nada cambia, las cosas siguen igual, simplemente hay que tener precauciones, tú y él cuidarse, el riesgo es para los dos, es ponerlo en riesgo a él y es ponerme en riesgo a mí con una infección. No necesariamente debe haber penetración, hay otro tipo de cosas tan bonitas.... si realmente hay el deseo de penetración pues adelante, hay muchos condones.”

Consejo Final

Para alguien que se acaba de enterar, ¿Qué les dirías? “Primero que nada que se chequeén a ver cómo están, yo se que emocionalmente van a estar tristes, pero lejos de eso tienen que ver sus opciones de tratamiento y, si son candidatos para comenzarlo, que lo tomen. A todos los chavos y chavas que tienen esto les digo que todo está bien. Es una de las cosas por las que también quería salir, para que la gente que acaba de enterarse [de su estatus positivo] vea que tengo una vida normal, he tenido relaciones, me he enamorado, lo único es tomar el tratamiento. Quiero darle las gracias a un gran amigo, Alex, por las cosas que haces por la comunidad, por los que tenemos VIH y por la revista.”

Recuerda, lo importante es hacerte la prueba lo mas pronto posible y comenzar tu tratamiento, no dejes para mañana lo que es necesario hacer hoy.

​“a todos los chavos y chavas que tienen esto les digo que todo está bien.”​

POR ALEX MOYA

Agosto 2012

 

Ezequiel tenía 17 años cuando se enteró que era VIH positivo en CONASIDA, en la Ciudad de México. Era el verano del ’94, sólo un mes después de que Rogelio, su pareja, falleciera de complicaciones por el SIDA.  En aquel entonces el tratamiento para controlar el VIH era limitado, apenas 11 años desde el primer caso de VIH en México. Ya 20 años después de que el VIH entrara en su vida, Ezequiel nos cuenta su historia.

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