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Mi Príncipe Miembro Azul

Pareciera que los viernes de noche se han hecho un ritual para mí: irme de antro, con el cuerpo limpio y oliendo a algo masculino, Dove Soap.

 

Me aventuré a la cálida noche de verano. Siempre tiendo a sentirme hermoso y con tal confianza en mí,  que siento que conquistaré al mundo entero y tal pareciera que lo logro. Llegué al antro y peiné el área.

 

Encontré a algún amigo y conocidos y me quedé un rato esperando, para no estar solo y comenzar a prepararme. Ya venía lo más intenso, la búsqueda.

 

De alguna manera u otra llega el príncipe miembro azul de esa noche, y esa noche no fue la excepción. Del nombre no tengo memoria ya que no planeé en verlo mas que esa única vez. Recuerdo su rara forma de vestir, media "in" con un toque de "what's that?" Pero aun así la sonrisa coqueta que me daba me atraía de tal manera, que me fajé el pantalón y le saludé, "Hola, ¿que tal?". Su respuesta "Gracias por rescatarme de un freak que me sigue y me acosa". Yo cristianamente le dije "toma mi mano para que no te moleste más".

 

El chico pálido con aires de Antonio Banderas muy obediente siguió mi juego. Empezamos a compartir nuestra bebida y a charlar sobre tonterías. Él me hacía sentir sexy ya que halagaba mis manos, ni idea del por qué. Llegó el tiempo de mover las piezas: un beso robado, después uno más calido y pasional.  Esos labios delgados pero muy rojos me fascinaron.

 

Ya avanzada la noche su pecho rozaba mi espalda. Aun tomados de la mano, uno de mis queridos amigos propuso irnos al after party; yo con planes más interesantes, me negué con un gesto facial de la más pura inocencia. Ya el otro prendido, me invitó a ver un documental del cual ni me acuerdo de que me dijo que se trataba, pero ya conozco las reglitas de este asunto. Last Call llegó y propuse ir a su casa a disfrutar del dichoso documental. El camino a su aposento se sintió un poco largo pero nosotros tomados aun de la mano.

 

Al entrar al lugar, de la nada, la fogosidad se derramó completamente dejándonos sin ropa en la mitad de la sala. Nuestros labios no decían nada, muy ocupados se encontraban devorándose unos a otros. Después de una "hermosa sesión de ardor labial”, el cuerpo aun nos quemaba; y claro le dimos más y más hasta escuchar a los pajarillos que cantaban. Un party boy como yo sabe que el sonido de esos cantos tiene que ser más o menos a las 5 de la mañana. Nos acurrucamos y dejamos a Morfeo tomar nuestro cuerpo.

 

 Hora de decir adiós, lo cual lo digo en un texto afuera de su puerta. Tal vez me hubiera quedado a hacer café y sunny side up eggs, pero ain't nobody got time for that!

Así que mi vida siguió con la normalidad posible. Un pequeño dolor de cabeza pero contento y despejado llamando a los amigos por un ride a casa. ¡Oh viernes de noche! Una aventura divertida y mágica. Del chico no se supo más y de mí tampoco.




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Sexo

POR LA CHABACANA

Agosto 2013

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